Yo siempre he dicho, “La ignorancia*, en su justa medida es sabia”. Y hay una línea muy fina que la separa del sufrimiento.

¿Sabes dónde están los límites de esa línea? Cada uno debemos descubrir nuestros propios límites. Partiendo de que lo que a mí me puede afectar, no tiene por qué afectarte a ti.

Saber cuáles son los límites es la clave. Hay que ser lo suficientemente consciente y humilde para reconocer qué es lo que necesitas saber y qué no. De lo contrario pasas a la fase de querer saber más de lo que necesitas, para sufrir sin medida. Esta última es la más habitual, debido a los patrones socio-culturales de los que estamos rodeados.

Yo he pasado por las dos fases y ya te adelanto que he optado por definir cuáles son mis límites para dejar de sufrir innecesariamente.

Cuando no sabes de qué va esto y estás en el rol de querer saber todo, de tenerlo todo controlado y pensando que cuanta más información, más poder tendremos, es cuando entramos en la dinámica de la ansiedad, del estrés y de la preocupación.

1.      La fase donde comienzan las preguntas sin respuestas, queriendo salir del estado negativo en el que te encuentras, sin saber cómo. Te das cuenta que ya no quieres estar más tiempo mal o incluso llegas a tocar fondo y a rendirte.

Es a partir de aquí cuando las cosas empiezan a cambiar, si tú quieres de verdad.

No entendía por qué me hacía tantas preguntas sin obtener respuestas. Mi curiosidad podía más que el desconocimiento del que estaba rodeada.

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Ese es el momento de encontrar las herramientas, personas o situaciones que necesitamos para empezar a caminar de otra manera.

Uno mismo ha de saber cuáles son los pasos que debe dar, aunque a veces no los sepa ver y reconozca que necesita ayuda para verlos.

2.      Las herramientas que necesitas, son las que te aportan, las que entiendes desde el principio y las que te mueven algo por dentro, cuando las empiezas a conocer. Las que te despiertan la curiosidad. Esas, son las buenas.

3.      Si lo quieres hacer por ti mismo, el recorrido es más lento y más pesado, pero se puede conseguir. Así empecé yo

4.      Otro modo de hacerlo es ir acompañado de la mano de la persona que te aporte confianza, con la que sientas que estás en la misma sintonía y que cada vez que sales de una sesión, te vayas con la gratitud y la certeza de que el valor económico que tiene cada una de ellas es mucho menor de lo que te llevas para ti. Esa es la persona que estaba destinada para acompañarte, no lo dudes, porque estás en el buen camino.

CUANDO EL ALUMNO ESTÉ PREPARADO, APARECERÁ EL MAESTRO. (Proverbio ZEN)

Cómo yo he pasado de ser autodidacta a ser acompañada en mi evolución personal del AUTO-CONOCIMIENTO, sin tirarme de los pelos en formaciones de precios elevados y talleres vivenciales. Particularmente pienso que todo tiene su momento y si uno quiere cambiar está en su mano y no ha de ser a golpe de bolsillo.

Leer e indagar sobre el porqué, era lo que estaba necesitando para salir del atolladero. Necesitaba saber otras cosas que desconocía hasta ese momento y me llevó a abrir la puerta a un mundo nuevo.

• Una puerta de la que yo era la única que tenía la llave. Entrar en un espacio nuevo donde había tantas opciones, me dejó en un principio, bloqueada, absorta y abrumada. Muchos libros, mucha información, muchas personas con ganas de aportarme ayuda, mucho de algo nuevo y no sabía por dónde empezar. Estaba claro que, si no empezaba a dar pasos, mi curiosidad no iba a encontrar una respuesta a las preguntas y mi desconocimiento seguiría siendo el mismo.

Si has tocado fondo, no te quedes ahí: ¡Asciende!

Lo que hace falta principalmente son dos palabras que las podemos llamar valores, “compromiso” y “voluntad”.

¿Con quién? Con uno mismo. Así de sencillo y así de duro. 

Yo comencé despacio, a leer libros que me enseñaron cómo caminar de una manera diferente. Cuando vas entendiendo el mensaje que necesitas saber, las herramientas van apareciendo solas. Y también lo hacen las personas que te muestran nuevos caminos.

DESCUBRIENDO OTRO MUNDO

Al principio, este cambio en mi vida me lo tomé como un hobby, sabiendo que tocar fondo me había generado la curiosidad de saber y aprender. En realidad, lo que me estaba aportando era un valor mucho más grande de lo que yo pensaba.

Después de leer diferentes libros y seguir a personas como tú y yo en You Tube, con las que empatizaba, con la información que trasmitían y con su voz, di otro pasito.

Llegó Selfcoaching, un curso de autoconocimiento, mi primera formación baratita, pero llena de gran contenido de valor. Me ayudó a encontrar el camino para empezar. Y con el que empecé a darme cuenta que había un montón de personas en todo el mundo, como yo y que estábamos caminando en la misma dirección. Eso me resultó esperanzador porque indicaba que no era la única que estaba atravesando una crisis. Los pasitos que estaba dando, me estaban haciendo sentirme bien. Y empecé a tener otro tipo de conversaciones que me aportaban información enriquecedora a nivel personal.

Este primer curso me estaba moviendo por dentro y me ayudó a seguir avanzando, con mucha cautela y a pesar de mis miedos. Pero había muchas preguntas sin respuestas todavía. Empecé a ser consciente entre otras cosas, que yo siendo la misma con los demás, sus comportamientos hacia mí no eran como yo esperaba y eso me hacía sufrir muchísimo.

Yo que había entrado en la fase de la curiosidad y de la observación como una niña, me preguntaba por qué sufría tanto con unas personas y con otras no, si yo siempre era la misma y les trataba igual. Es entonces cuando encontré la siguiente herramienta que necesitaba para dar respuesta a esta pregunta.

El Eneagrama. Al principio no sabía ni pronunciarlo. Me leí todo lo que me llegaba sobre él y me pareció apasionante. Del pequeño curso de Eneagrama pasé a una formación más seria y completa sobre esta poderosa herramienta.

Descubrir que hay nueve tipos de personalidades DIFERENTES entre las que puedes identificar la tuya y hacer una autoevaluación más objetiva para seguir evolucionando me pareció asombroso y apasionante. Y lo más emocionante fue saber, que podía empezar a entender parte de mí, de mis actuaciones tanto positivas como negativas. También me ayudó a dar claridad y entender por qué los demás eran como eran y a dejar de gastar energía en vano. De esta manera reconocí y cambié algo que a mí no me funcionaba y era que, siembre había escuchado la frase “Trata a las personas, como te gustaría que te tratasen a ti”. ¡Pero cuando cambié ese concepto por el de “¡Trata a las personas, como quieren que sean tratadas”, ¡Eureka!, aquí di en el clavo.

Si estás leyendo hasta aquí, está claro que la curiosidad te quiere mostrar algo. Déjala que te muestre.

Lo que me aportó el Eneagrama fue todo en positivo.

Como mujer, me aportó ver con más claridad las virtudes que tenía y mis áreas de mejora.

Como madre, me ayudó a entender a mis hijos de una manera más objetiva. Empecé a aprender a tratar a cada uno de ellos de la manera que necesitaban, para que la información que les transmitiera fuese de una manera más eficiente. Algo que me reportó conversaciones de calidad, apertura de ellos hacia mí y ahorro de energía que a menudo derrochaba en vano.

Como profesional, me dio conocimiento y resultados. En esa fecha trabajaba como Comercial y esta herramienta me dio el poder de conocer y entender a mis clientes para tener éxito. Mis ventas aumentaron en mayor medida de lo esperado. Fue una etapa de auténtico reconocimiento, que recuerdo con mucho cariño.

Aquí mi personalidad fue notoriamente diferente. Lo que me había tomado como hobby por una crisis y había generado curiosidad en mí, se estaba transformado en mi forma de vivir. Fue tan natural, que los baches que solían aparecer de vez en cuando, ya los atravesaba de otra manera.

Empecé a sentir confianza y seguridad en mí. Era algo nuevo que dio sentido al descubrir lo importante que eran los Valores. Y por ello quise seguir investigando sobre qué son los valores y hacer un análisis exhaustivo sobre esta nueva herramienta que estaba conociendo. Es aquí cuando decidí, que lo que había empezado por un hobby y pasó a ser mi forma de vivir, se estaba convirtiendo en mi pasión.

Quería más y todo iba llegando. Tuve que desarrollar mis valores de una manera muy firme y al ver los resultados que iba teniendo, me ayudaron a dar el salto que necesitaba.

Mis ganas de aprender me llevaron a seguir ahondando en algo que sabía que funcionaba y ayudada por buenos profesionales encontré el camino adecuado.

Las Certificaciones me darían la acreditación y compromiso que requiere este campo del desarrollo personal.

Para mí era la fórmula perfecta: “formación + herramientas + experiencia”. Y así llegaron:

“Coaching x Valores”. Me abrió la puerta para entender el mundo del coaching. Qué son los valores y cómo utilizar sus herramientas para mostrar lo eficientes que son.

“Coaching en Estado Puro”. Para entender el poder de la pregunta y no hacerme cargo de algo que no es mío. Acompañando, siendo el reflejo de tu coachee y con herramientas sencillas e impactantes.

“ Neurocoaching”. Me ha aportado un pasito más, para saber que hay dentro de nuestra cabeza. Reconocer los comportamientos y cómo a través del coaching podemos utilizar la Neuroplasticidad, para que el cambio se pueda producir de una manera más sólida, con base científica y más racional para el coachee.

Estas herramientas, son las que me han servido a mí. No solo a encontrar mi pasión y vocación que personalmente me parece maravillosa, sino a algo que también es muy importante, que es a reencontrarme de una manera más pura, sin máscaras ni para mí ni para los demás. Para ser auténticamente yo. Reconociendo mis miedos y recuperando la confianza y autoestima.

Te voy a ser sincera, he leído mucho y he seguido otros métodos que también me han aportado algo. No lo suficiente como para generar la curiosidad de seguir aprendiendo de ellos. Por eso, creo que es muy importante encontrar por uno mismo cuáles son las herramientas que necesitamos para cada momento. Y en el saber hacer una buena elección, está el saber reconocer, reconducir y corregir.

De esta manera yo aprendí a reconocer donde está la línea entre el saber y el sufrir.

Finalizando mi reflexión, sobre cuáles son las mejores herramientas necesarias para salir de la situación, en la que ya no se quiere estar y no se sabe cómo, yo te he mostrado mi camino, que no tiene por qué ser el tuyo.

Pregúntate, qué has hecho hasta ahora que te haya funcionado y qué no, y qué puedes hacer a partir de ahora con el mensaje que te ha llegado de mí 

Carol González

Coaching Motiva

*Cuando hablo de la ignorancia, lo hago con todo el respeto que se merece esta palabra. Quiero aclararlo. Me refiero a que si una persona cuando no sabe sobre algo o una situación concreta, difícilmente podrá solucionarlo o tomar una decisión acertada. Siempre se ha dicho que la ignorancia es atrevida, pero no deja de ser difícil lo fácil si no hay una primera vez.

Escrito por Carol González

Desde una crisis personal y no viendo con claridad el camino por dónde tenía que seguir, hace nueve años, empecé con un libro de crecimiento personal. Caminando en la búsqueda de mi yo interior. Reconocí que estaba viviendo una vida sin sentido y llena de preguntas sin respuestas. Esto hizo que mi curiosidad y ganas de encontrarme moldease la personalidad que tenía, por la que verdaderamente quería tener. Salió el ego, la culpa, la rabia y el miedo ante un camino desconocido que me impedía avanzar. Rescaté mi ilusión, mis sueños, mi fuerza y perseverancia a través de identificar los valores que necesitaba y con ellos, llegó la confianza que hizo realidad la vida que tengo ahora. Mi vida personal y profesional cambió drásticamente. Esto me trajo una vida con sentido, con propósito y con amor, donde la rutina dejó de ser la norma, la calma llegó para quedarse y la seguridad en mí misma me mostró que con mis valores y con la convicción de quién era yo, podía mostrar que si yo lo había conseguido, tú también lo puedes conseguir. Solo te hacen falta dos cosas, compromiso y confianza. Si los tienes, lo conseguirás. Si no los tienes, puedes trabajar para alcanzarlo... y todo comienza revisando tus valores y preguntándote qué quieres en tu vida.... No tengo una carrera universitaria, pero sí tengo la seguridad de creer en mí y cuando crees, creas. Creo firmemente que he encontrado mi camino. Ahora soy yo la que toma mis propias decisiones, la que dirige mi vida y soy libre dentro del mundo en el que vivimos.... Sé que tengo mucho que aprender en la vida y quiero seguir aprendiendo... Cuando te rodeas de personas y situaciones que suman, sabes que el camino es el correcto. Por eso como siempre decimos... Seguimos caminando.

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